jueves, julio 27, 2006

Retrato de un adios


Las luces de la ciudad comienzan a encenderse. Afuera, las gotas de lluvia caen lentamente mojando todo lo que tocan. Adentro, el calor que irradia la estufa parece no sentirse por el frío de la situación.
- No digas nada –dice ella temblando nerviosa y dándole una pitada al cigarrillo que tiene entre sus dedos-.
El se acerca. Ella se levanta del sillón y se dirige a la ventana, la abre, tira el cigarrillo y la cierra nuevamente. Se queda un instante en silencio, dándole la espalda y con la frente apoyada contra el cristal frío, mirando los pocos autos que van y vienen abajo.
- ¿Sabes? –Dice todavía dándole la espalda- Hay veces que pienso que soy una persona normal…como todos los demás-.
El sigue callado, mirándola desde la distancia.
-Y me lo creo –continúa ella- y me gusta ser normal. Pero después algo pasa y me doy cuenta de que no-.
Una lágrima se mezcla con rimel negro y cae de su ojo atravesando lentamente su pálida mejilla. Se da vuelta y sigue.- Que no soy como los demás-.
El se acerca e intenta abrazarla – Por favor, no llores, me partís el corazón-.
-¿CORAZON? -grita ella- ¿Corazón?, ¿Qué tiene que ver el corazón en todo esto?-.
Más lagrimas negras brotan de sus ojos, el intenta abrazarla nuevamente pero ella se aleja y vuelve a pegar su frente contra el cristal de la ventana.
El prende un cigarrillo y se sienta en el sillón. Mira al piso, sabe que decir pero decide callar y solo escuchar. Ella sabe lo que viene, y espera escuchar lo que siempre escucha.
- Dos extraños- dice ella con voz muy baja.
- ¿Cómo? –pregunta el.
-Eso, dos extraños. Vamos a ser dos extraños. No nos vamos a hablar, no nos vamos a ver-.
- No digas eso, nos vamos a hablar, nos vamos a ver- Dice el.
- No, es mejor así, sin hablarnos, sin vernos. Vos vas a estar bien… y yo también-.
- Me gustaría que las cosas fueran diferentes –dice el mirando todavía al piso.
Ella necesita ser fuerte. No quiere hablar, lo quiere demasiado, pero decide no callarse y trata de no escuchar.
Suelta una carcajada - Los dos sabíamos como iba a terminar todo –dice mirándolo con esa mirada cínica que logra con gran facilidad cuando tiene ganas.- Yo lo siento en el alma pero…-
- Si lo sintieras, no hubieras hecho lo que hiciste Laura –dice el mientras deja el cigarrillo apoyado en el cenicero. - Yo te conozco Laura –se acerca a ella la da vuelta y toma su rostro entre sus manos- te estás escapando, por favor deja de escaparte –
Ella cierra los ojos y se deja caer en los brazos de Juan.
- No quiero que lo hagas por mi, quiero que lo hagas por vos -dice el muy tiernamente.
Ella se aparta bruscamente de el, toma el cigarrillo del cenicero y le da una pitada mientras se seca las lágrimas. Sonríe.
- Yo estoy bien así. Yo siempre estoy bien, estaba bien antes de vos, y voy a seguir estando bien –dice ella con una sonrisa de esas que logra con tanta facilidad cuando tiene ganas- Yo lo siento en el alma pero…-.
- ¿ALMA? -grita el sin dejarla terminar- ¿ALMA?, ¿Qué tiene que ver el alma en todo esto?. Ellos tiene alma Laura –dice señalando a la ventana- ellos sienten… pero vos misma lo dijiste, vos no sos como los demás-.
- Yo pensé que vos eras como yo Juan, yo pensé que las reglas estaban establecidas-.
El se acerca y ella nuevamente se aleja y se dirige a la ventana, apoyando su frente contra el cristal. Siente el frío húmedo del exterior.
La noche invade la habitación que ahora se encuentra a oscuras, Laura sigue mirando por la ventana deseando, tal vez, ser como todos los demás.
La voz de Juan corta el silencio inquietante.
- Yo también pensaba que era como vos, pero tus reglas no sirven para tipos como yo…iguales que los demás-.
Ella sigue en silencio, no puede gritar, no puede decirle lo que el quiere escuchar. Sabe, que hoy no escuchará lo que siempre escucha.
- Yo no te voy a decir lo que querés escuchar -dice el- No te voy a decir lo que me estoy muriendo por decirte… Por ahí, algún día aprendes a ser un poco como los demás…-.
El silencio se apodera una vez más de la habitación oscura. Durante largos minutos nadie dice nada, hasta que el portazo de Juan hace que una nueva lágrima recorra el rostro de Laura.
Ella sigue parada al lado de la ventana, no puede moverse, no quiere moverse. Desde lejos ve la figura de Juan que se aleja cada vez más. Dos extraños, desde ahora tan sólo dos extraños. Mira las luces de las casas, los autos que van y vienen. Los envidia… simples mortales, con alma, con corazón.
Afuera, las gotas de lluvia caen lentamente mojando todo lo que tocan. Adentro, Laura se seca una última lagrima, ya no vale la pena llorar, ya no vale la pena querer a un extraño.

domingo, julio 02, 2006

MALVINAS : Una guerra a la desmemoria


Muchos sueños e ilusiones quedaron truncos en las Islas Malvinas, principalmente de jóvenes que, entusiasmados, creyeron estar convencidos de un triunfo aplastante sobre las fuerzas imperialistas.
¿Existe una política de estado frente a la recuperación de las islas?, o la batalla contra el olvido, es también una lucha librada por argentinos llenos de ilusiones y no por políticos que generen planes concretos y coherentes de recuperación de la soberanía.


“ Pusimos una celosa preocupación en la defensa de la soberanía territorial. No pretendemos nada que no sea nuestro, pero tampoco ceder nada que sea propio. Actualizaremos los reclamos sobre nuestras Malvinas”, esta fue la declaración del Presidente Arturo Illia al Congreso el 1° de mayo de 1964.

“....y será preocupación fundamental de mi gobierno la recuperación de ese jirón inmarcesible de nuestro territorio, que son las Islas Malvinas. Comprometemos nuestra decisión de informar debidamente a la opinión pública argentina y del mundo todas las tratativas que se han venido realizando en estos últimos años, aparentemente sin ningún resultado fructífero” afirmó Hector J. Cámpora el 25 de mayo de 1973, en ocasión de su asunción.

“El hidalgo pueblo argentino tiende sus manos al adversario, pero no admite discusión sobre sus derechos que pacientemente y prudentemente hemos tratado de reivindicar por las vías diplomáticas”, palabras de Leopoldo Fortunato Galtieri, Abril de 1982.

“En el caso de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, nuestro objetivo indeclinable es y será siempre su recuperación y la definitiva afirmación del derecho de nuestra Nación a su integridad territorial soberana. Hemos dicho ya que en este punto somos inflexibles” manifestó el Presidente Raul Alfonsín en su discurso inaugural de sesiones ordinarias del Congreso en 1983.

Estas, son algunas de las muchas declaraciones realizadas por presidentes argentinos a lo largo de los años, en motivo de la recuperación de las Islas Malvinas. Como podemos observar la línea argumentativa sobre este tema, ha sido recurrente en todos los gobiernos, cualquiera haya sido su ideología o color político.
El tema Malvinas une al pueblo argentino en un mismo sentimiento, que genera cada vez más adeptos con el paso de los años. El 2 de Abril de 1982, quedará grabado por siempre en la memoria de los Argentinos. En diversos ámbitos se dijo que el enfrentamiento militar obedecía a una cuestión práctica, que no era otra que la de permanecer en el poder por parte de la Dictadura Militar de entonces, dado que las fisuras de su gestión aparecían por todos lados. A partir de allí, los argentinos se embarcaron en una lucha librada contra las fuerzas del olvido.
Los gobiernos argentinos han utilizan este sentimiento como un medio para reafirmar su imagen positiva frente a la opinión pública. Quieren sentirse “cerca” del pueblo mediante el uso de un slogan indiscutido “Las Malvinas fueron, son y serán argentinas”.


¿Política de Estado?

¿los gobiernos se plantearon la recuperación de las Islas Malvinas como una política de estado que trascienda la esfera del sentimiento nacional? ¿Existe actualmente una política de estado que posibilite la concreción de los objetivos?
La construcción de una política de estado significa instaurar un conjunto organizado de prioridades que serán asimiladas y preservadas por todos, la actual generación y las venideras. Requiere de una voluntad política, pero no es un acto de gobierno, es la sociedad quien consolida una verdadera política de estado, quien manifiesta su voluntad por trascender. El gobierno facilita la integración de los distintos componentes de la sociedad (organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, distintos partidos políticos), creando una visión de conjunto , haciendo posible una unificación de ideas, y un esquema de división de trabajo organizado, en otras palabras creando una política de estado.
Según el CARI (Consejo argentino para las relaciones Internacionales), una política de estado consiste en el mantenimiento de una estrategia política con respecto a un tema determinado de gran relevancia nacional, aún a pesar de que cambien los partidos políticos en el poder.
Teniendo una reseña historia del conflicto, y al haber analizado el comportamiento que han mantenido los distintos gobiernos a lo largo de los años, podemos notar las diferencias políticas de los gobiernos sobre el trato que se le da al tema Malvinas.
Dentro del periodo comprendido entre los años 1833 y 1982, se utilizó una estrategia basada en la comunicación con Gran Bretaña, regida básicamente por la diplomacia.
Hacia fines del mes de marzo de 1982, el rechazo popular hacia el Presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri constituiría una real amenaza en términos de estabilidad de gobierno, frente a este panorama, Galtieri, optó por adelantar una insólita operación militar concebida hacia fines de 1981 y proyectada para mayo o julio de 1982. Para la ejecución de la misma, el gobierno creía contar con el respaldo de Estados Unidos y el aval de una significativa porción de la población, en términos de lo que se consideraba una acción directa ligada al ejercicio de la soberanía nacional: la recuperación de las Islas Malvinas. El término insólito no resulta exagerado. El propio ministro de Defensa Frúgoli, reconocería el 2 de abril de 1982, día de inicio de las operaciones, haberse enterado por los medios de comunicación del desembarco en las Malvinas y del control de las islas Georgias y Sándwich del Sur.
Luego de esta guerra, donde se rompió con todo el eje diplomático que se venia utilizando hasta el momento, las relaciones con Gran Bretaña quedaron en ruinas. Al principio el silencio controlaba la situación, apenas quebrado por algunos gestos de prepotencia británica, como la ampliación de la zona de protección pesquera, los operativos militares dirigidos a reforzar la guarnición del archipiélago y sobre todo la persistente negativa a buscar una solución pacifica al conflicto.
Después le siguió el tiempo en que la Cancillería argentina buscó consenso internacional, y lo obtuvo en la reunión del consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de marzo de 1988. En 1992 se inició una estrategia de seducción hacia los kelpers (los habitantes de las Islas Malvinas), lanzada por el Canciller Guido Di Tella, plagada de gestos unilaterales de buena voluntad que nunca inspiraron respuesta de las islas tales como la auto limitación de pesca argentina para que los kelpers no se quedaran sin calamares, el permiso de sobrevolar el espacio aéreo de la Argentina continental, y otras docenas de propuestas destinadas a que los isleños flexibilizaran su posición: desde la polémica idea del pago de una indemnización hasta la de crear un estado libre asociado a la Argentina.
Nada de esto resultó, y recién en el año 1999, el gobierno de Menem logro un avance en las relaciones diplomáticas con Inglaterra y logro permitir que los argentinos viajaran a las Islas.

“Aunque cambie el protagonista siempre es el mismo cuento”

Hasta el día de hoy la situación es la misma, si bien las relaciones entre los dos países están mas afianzadas, Argentina no logro conseguir nada nuevo, los presidentes siguen tomando a las Islas Malvinas como un tema critico dentro de sus gobiernos, pero nunca hubo un política de estado con una estrategia sobre los problemas que abarca Malvinas, que suponga un avance entre el dialogo con el Reino Unido con el objeto de lograr acuerdos que contengan los procedimientos, los tiempos y etapas para construir y fortalecer las medidas de confianza entre las dos partes.
El último 2 de Abril, durante la celebración del 23er. Aniversario del desembarco argentino en Malvinas en 1982, el Presidente Néstor Kirchner aseguró que la recuperación de las islas malvinas a través del “dialogo, la paz y la firmeza”, es un reclamo “irrenunciable” para su país.
El mandatario sostuvo que “es importante, vital y fundamental que recordemos la heroica lucha por recuperar nuestras islas, y sostuvo que el ejercicio de la “soberanía” sobre las islas es un “objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino” porque “son parte integrante del territorio nacional”
En Argentina no hay una política de estado frente a la recuperación de las islas Malvinas, no existe un plan concreto con objetivos y posibles medios de concreción de los objetivos, los gobiernos utilizan el tema como un slogan y cada presidente genera una estrategia nueva en su gobierno.