miércoles, octubre 04, 2006

El libre pensamiento se arrodilla


“Yo, Galileo Galilei, abandono la falsa opinión de que el Sol es el centro del Universo y está inmóvil. Abjuro, maldigo y detesto los dichos errores”.

Esto decía el “padre de la astronomía moderna” el 22 de Junio de 1633 en su abjuración ante el tribunal de la Inquisición en la iglesia Santa María sopra Minerva.

A los setenta y nueve años, tras sufrir inimaginables torturas y largos y agotadores interrogatorios por parte de la Inquisición, el hombre que había dedicado su existencia a observar y estudiar el Universo tuvo que admitir de rodillas que el trabajo de toda su vida, había sido solo un error. De esta forma negó que el Sol fuese el centro del Universo y que la tierra girase en torno a su eje y alrededor del Sol, teorías que molestaban a la Iglesia Católica, que defendía un modelo geocéntrico del Sistema Solar.

Hoy 28 de Septiembre de 2006, el pensamiento libre se pone de rodillas, se doblega una vez más ante el miedo.
En Alemnia, Kirsten Harms, directora general de la Deutsche Oper de Berlín, tomó la decisión de suspender el reestreno de la ópera de Mozart en la versión de Hans Neuenfels, porque esta contiene escenas que podrían ofender a los musulmanes.

Esta ópera, que tiene música de Mozart y libreto de Giambattista Varesco, cuenta la historia de Idamante, hijo de Idomeneo(Rey de Creta), e Ilia, princesa troyana prisionera de los cretenses, y como su amor, con ayuda de los dioses, triunfa e une a los dos pueblos.
El final feliz es reemplazado en la versión de Neuenfels, quien incorpora al final una decapitación religiosa, proponiendo así, una visión de un mundo sin dioses. Más concretamente, en la última escena Idomeneo muestra las cabezas decapitadas de Jesús, Buda, Neptuno y Mahoma.

A pocas semanas de lo ocurrido con Benedicto XVI luego de su discurso en Ratisbona, se dispara nuevamente la discusión sobre la ruptura de la libertad.

Hemos llegado a la etapa de la censura más avanzada, la autocensura. Estamos retrocediendo, estamos dejando que el fundamentalismo islámico triunfe por sobre nuestra libertad.
El miedo adopta muchas formas y nos gobierna, y la verdadera guerra es contra el miedo. Aceptar la pérdida de derechos y libertades, censurar el arte por expresar conceptos que otros pueden malinterpretar, es dejar que el miedo y aquellos que viven del miedo, triunfen.

Hoy, Galileo es nuevamente torturado en Santa María sopra Minerva. Hoy, volvemos a callar y a someternos ante las fuerzas del ultraislamismo. ¿Cuanto más nos queda por arrodillarnos?

A sus setenta y nueve años Galileo salía de la iglesia muerto en vida por desmentir todo en lo que creía. Sus discípulos lo esperaban a la salida y lo único que escucharon de el fue:
“Eppur si muove” que traducido significa “Y sin embargo se mueve”.
Yo hoy digo que el diálogo entre culturas sólo puede tener éxito sin miedo a la crítica, que no nos callemos, que dejemos que nuestros pensamientos salgan, gritemos si es necesario pero no dejemos que el miedo nos gane.

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